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martes, 24 de agosto de 2010




Jimena Portilla
Filosofía UP (1er semestre)



¿Nunca has tenido la sensación de desconocerte a ti mismo? Es algo muy extraño, no sólo tu cuerpo te es ajeno, sino que observas tus acciones y pensamientos como si fueras un autor que imagina al protagonista de su próxima novela. La primera vez que lo experimenté era pequeña y no podía darle una explicación que me lo aclarara. Los años pasaron y a pesar de la experiencia adquirida, parece que la interrogante “¿Quién soy?” no es tan fácil de responder.


Es fascinante el asombro que los seres humanos podemos tener ante situaciones que parecen obvias y simples como la anterior. Podrías quedarte con la respuesta más convincente y vivir cómodamente con ella o buscar la realidad. La segunda opción es, sin duda, la que más miedo da. Sin embargo, estamos inmersos en un mundo donde nos sentimos diminutos, e inducidos por el asombro buscamos darle sentido a todo aquello que nos rodea.


Lo descrito anteriormente es justo lo que hace el filósofo. Él no cierra el cofre de la sabiduría por temor o comodidad, sino que decide enfrentarse cara a cara con el universo. Sólo de esta manera podrá el hombre satisfacer la necesidad de conocimiento que le es propia por naturaleza. Ahora bien, tampoco es el filósofo aquél que sabe todo y no se comprara a los “simples mortales”. Se trata de una persona dispuesta a ser menos ignorante. Esa es, precisamente, mi meta y aunque sé que el camino tiene grandes obstáculos, deseo recorrerlo…

2 comentarios:

  1. Reconocer y afrontar la propia ignorancia. Excelente, Jimena. Mucho éxito.

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  2. Creo sobre todas las cosas, que esa ambición de querer saber sin temor a preguntar es lo que da sentido a la vida. Muchas gracias Jimena por tu valiosa aportación. Éxito!!!

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